Ese grano que tú ves ahí

Ese grano que tú ves ahí

Hay una etapa en la vida de todos los seres humanos, en la que buscamos ser aceptados en ciertos grupos, llegan las primeras ilusiones y un interminable ciclo de cambios, no sólo a nivel físico, sino también a nivel emocional.

Lamentablemente, muchas veces, acompañando a estos cambios, llega a la vida de muchos adolescentes el temido acné, haciendo aún más complicado todo el espiral de cambios que están atravesando.

Pero, ¿qué es el acné?  Antes que nada, debemos saber que el acné va mucho más allá de los granitos o espinillas en el rostro, pues su aparición puede causar en el adolescente, ansiedad, vergüenza y hasta depresión, esto debido al rechazo al que se sienten sometidos y al bullying del que muchas veces llegan a ser víctimas.

El médico dermatólogo José Luis Véliz, explica que el acné es una enfermedad de la piel que afecta a los poros (folículos polisebáceos) que al taponearse con el exceso de grasa que producen se inflaman y/o infectan, causando la aparición de granos y comedones (puntos negros o blancos), principalmente en las áreas del rostro, pecho, espalda y brazos.

La mayor incidencia de acné, a nivel mundial, se presenta en los adolescentes, pero también se dan casos de acné en recién nacidos, niños, jóvenes y ancianos. “El 80% de adolescentes, padece o padecerá en algún momento de acné, debido a los cambios hormonales que están experimentando, estos cambios estimulan a las glándulas sebáceas y estas incrementan la producción de sebo, y como consecuencia los poros se inflaman e infectan, derivando en el acné” explica el doctor Véliz.

Hay que tomar en cuenta el tipo de acné que afecta a los adolescentes, pues existen dos tipos. El primero, llamado acné vulgar, que es la inflamación e infección de los poros que afecta a todo el rostro, pecho, espalda e incluso, suele aparecer en los brazos, con presencia de comedones o lo que comúnmente se conoce como “espinillas”, que tienen la apariencia de puntos negros o blancos.

El otro tipo, es más severo y es clasificado por grados, al tratarse de un acné pápulopustuloso, es decir que son granos con pus y producen lesiones más serias con aparición de tumoraciones.

“Los tratamientos para cada tipo de acné son diferentes, no es lo mismo tratar un acné común que aún no produjo lesiones severas con pus o una tumoración, que darle tratamiento al acné que ya tiene esas características y que, además, ya afectó más seriamente al adolescente a nivel emocional y psicológico”, indica el especialista.

Y es precisamente, que, para darle el tratamiento adecuado, se debe conocer el origen del acné o cuál fue el detonante para su aparición.

“Existen diversos motivos para la aparición del acné, tenemos desde causas genéticas, por el factor hereditario, ya que por lo general uno de los padres tuvo acné en la adolescencia, entonces existe una predisposición. También es uno de los principales síntomas e indicadores de la existencia del síndrome de ovario poliquístico, y para descartar esta dolencia, la adolescente deberá pasar consulta con un ginecólogo, para darle el tratamiento adecuado a sus necesidades”, señala el doctor Véliz.

El estrés, si es considerado como un factor detonante en la aparición del acné, pues es precisamente en momentos cuando los adolescentes se encuentran bajo mucha presión donde suelen aparecer los granos, por ejemplo, durante la época de exámenes o antes de una fiesta, por lo que es recomendable que los padres dialoguen con los adolescentes y les expliquen que una mala nota en un examen no es el fin del mundo o si la fiesta no resulta como esperaban, habrán otras fiestas que serán mucho mejores y no deben tensionarse.

El doctor Véliz, también explica que actualmente, y gracias al avance de la ciencia y tecnología, los tratamientos para el acné dejan excelentes resultados, pero que lo ideal, como en toda enfermedad, es la prevención.

“Mediante un análisis facial computarizado, se puede observar el metabolismo de las bacterias que ya se encuentran en la piel y si existe el riesgo de una inflamación y/o infección, podemos adelantarnos a este riesgo con cremas tópicas y antibióticos que se suministran por vía oral. Si ya existe el acné, se recomienda usar un láser bactericida, que es un tratamiento muy efectivo, pues genera un calor profundo y continuo que destruye las bacterias causantes de los brotes de acné y los resultados se ven desde la primera sesión.”

Finalmente, el especialista recomienda a los padres que, ante la aparición de los granos, lo mejor es acudir a un dermatólogo, el cual recomendará el tratamiento adecuado y evitar las secuelas de acné, que de acuerdo al tipo de cicatrización que tenga la piel, pueden causar deformaciones.

“Es importante que los granos y los puntos negros no sean aplastados, porque el pus que no sale, puede ir directamente a los vasos sanguíneos y se corre el riesgo de una infección mayor”, concluye el médico.

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